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Reynaldo Zuniga Gadea, el de las manos prodigiosas, cuya fama trascendió más allá de nuestras fronteras, nos dijo adiós esta tarde, su vela es esta noche y su funeral mañana jueves, a las 8 y treinta minutos de la mañana en la parroquia Santiago, de Jinotepe.

De las muchas veces que me tocó entrevistarlo, recuerdo que me contó los inicios en el arte de la restauración y fabricación de imágenes. Las trabajaba desde los diez años, auspiciado por su papa, Don Nacho Zuniga, que tenía por encargo de los sacerdotes retocar a Santiago y a la virgen de Guadalupe, que festejan los jinotepinos católicos el 12 de diciembre.

Recordaba, que en una ocasión, hubo revuelo en la ciudad, porque trajeron a otro retocador que le puso mano a Santiago, y lo dejó como “Payaso” y entre la protesta de los devotos del santo, de nuevo llevaron a Santiago, donde los Zuniga y desde entonces ya el patrono de Jinotepe, llevaba el sello del joven escultor y promesa, Reynaldo Zuniga.

Era además, un experto, en el llamado “Arte del encarnado al óleo”, a pintar cejas, la boca, los pómulos o cachetes, con el color carne, además de dimensionar y dar vida, a los moretones, lágrimas, raspones, llagas, heridas, buscar los rostros de complacencia, como el de la imagen del Resucitado, o de profundo dolor, como la Dolorosa, o Jesús Nazareno, eran parte de las muchas virtudes que se van a la tumba con este hombre, dedicado también a la rotulación, esculturas de mármol y placas conmemorativas para difuntos y que yo sepa, por lo menos a mí nunca me dijo que había estudiado el arte sacro.

Por sus manos, pasó además de Santiago Apóstol, San Sebastián, patrono de Diriamba, la Sangre de Cristo, que está en la Catedral de Managua, La virgen de Monserrat, patrona de la Concha, el Señor de Esquipulas, o Cristo Negro, de La Conquista, la Virgen de la Asunción, Santa Ana, San Rafael, Chaguito, grande y el pequeño.

A la Sangre de Cristo, según expresó, la retocó a pesar de que le advirtieron de que todo el que tocaba al crucificado moría, por supuesto, que pasó mucho tiempo para que al final Reynaldo, se despidiera de este plano.

En el 2007, le tocó restaurar la famosa imagen de Jesús Nazareno, de la iglesia El Calvario, de Masaya, que junto a la del buen ladrón, se quebraron inexplicablemente y fue la mano de Zuniga, la que volvió a dar las expresiones a las dos imágenes.

Sin duda, en el camino que todos debemos recorrer, el maestro, Zuniga, transita ahora con muy buenas recomendaciones, desde su amado Santiago, pasando por San Sebastián, la Sangre de Cristo, la virgen de Monserrat, el Señor de Esquipulas, o Cristo Negro, la Virgen de la Asunción, Santa Ana, San Rafael y a saber cuántos más que junto a los ángeles ahora conducen al regazo del padre celestial…

Periodista Alberto Cano Imagen de: Santiago El Mayor 

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