Una familiar de uno de los tripulantes del submarino argentino desaparecido llama la atención sobre su causa.

La Armada argentina descartó la posibilidad de encontrar con vida a los 44 tripulantes del submarino desaparecido en el Atlántico sur hace 15 días luego de dar por finalizado el operativo de rescate, pero el gobierno no decretará duelo nacional hasta no tener “por lo menos una foto del submarino hundido”.

El portavoz de la Armada, el capitán Enrique Balbi, dijo a periodistas que el operativo de búsqueda del ARA San Juan continuará "en el lecho marino", con un "cambio de equipamiento y personal" para operarlo. El periódico Clarín dijo que el ministro de Defensa, Oscar Aguad, "habría consultado la decisión con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien está en comunicación permanente con el presidente Mauricio Macri".

Balbi leyó un comunicado en el que la Armada argumentaba que "se ha extendido a más del doble la cantidad de días que determinan las posibilidades de rescate de la dotación”. Aunque Balbi no lo dijo expresamente, el anuncio significa que las autoridades dan por muertos a los marineros del submarino.

Jesica Gopar, esposa del tripulante Fernando Santilli, escribió en su cuenta de Twitter: "Yo ya me lo imaginaba era una agonía vivir así" La mujer definió a su marido en la red social como "un héroe que tiene que ser reconocido por siempre" junto a sus compañeros y le deseó que no haya "sufrido".

El inédito operativo de búsqueda y rescate sumó el apoyo de 18 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, que aportaron tecnología de última generación. El submarino diésel eléctrico clase TR-1700 de fabricación alemana y operativo desde los años 80 desapareció el 15 de noviembre cuando navegaba desde Ushuaia, en el extremo austral de Argentina, hacia su base en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, tras participar de un ejercicio de adiestramiento.

Ese mismo día se escuchó una explosión que fue registrada por micrófonos subacuáticos.

"Se han dispuesto 28 buques, nueve aeronaves, hay 4.000 hombres involucrados, 18 países de apoyo y a pesar de la magnitud de los esfuerzos no ha sido posible localizar el submarino", señaló el capitán.

Las unidades aéreas y navales "barrieron un total de 557.000 millas náuticas cuadradas de exploración visual y 1.049.479 millas náuticas cuadradas de exploración radar", sin obtener contacto con la nave, agregó.

Pese a ello, varios buques que participaban de las tareas de rastreo y rescate en el Atlántico sur retornarán al puerto de Comodoro Rivadavia, en la provincia patagónica de Chubut, para hacerse con más equipamiento con el fin de seguir buscando el submarino.

Al conocer la decisión de terminar con la fase de rescate de los tripulantes, Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, uno de los submarinistas de la nave, criticó en declaraciones al canal Todos Noticias "esta decisión arbitraria e injustificada". "Me parece un nivel de crueldad inusitada. Todos los días tenemos un nuevo golpe. Estoy destruido", sostuvo.

Especialistas indicaron que dentro de la nave se había superado el límite de siete a diez días en la capacidad de oxígeno sin emerger a superficie.

La Armada dijo que el 15 de noviembre el ARA San Juan había informado de la entrada de agua de mar cuando realizaba el snorkel y estaba cargando baterías. El agua se dirigió por el sistema de ventilación a una bandeja de conexión de las baterías de proa provocando un cortocircuito y humo sin llamas que, según se reportó desde la nave, fue subsanado, lo que determinó que siguiera navegando en inmersión hacia Mar del Plata.

Horas después se produjo una explosión que fue detectada por la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés). Ésta podría haber sido causada por una concentración de hidrógeno tras el cortocircuito reportado, según indicó Balbi.

Familiares de los tripulantes quieren seguir de cerca la causa judicial que investiga el hecho para asegurarse de que se conocerá "la verdad" sobre lo ocurrido a la nave.

Información de AP.