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Lun, Oct 14, 2019

LA RADIO QUE SE VE, SE SIENTE Y SE ESCUCHA

Monseñor Rolando Álvarez-Imagen tomada del  Informe Nicaragua

Pobladores del municipio de Terrabona, resguardaron la salida de Monseñor Rolando José Álvarez de la Diócesis de Matagalpa en la comunidad de la Joya, para evitar posibles agresiones, debido a la presencia policial en la zona.

“Aun así estaba dispuesto a continuar adelante, pero ante la insistencia de los campesinos de que querían acompañarme porque ellos miraban un peligro, un riesgo inminente, pues quise dejar que lo hicieran y efectivamente toda la comunidad se vino custodiando a mi persona y a todo el equipo de trabajo que me acompaña”, relató el obispo en una rueda de prensa

El jerarca católico, se encontraba en la “Joya” para reunirse con los líderes pastorales y presidir una ceremonia religiosa  en la parroquia San José, pero cuando se disponía a regresar a Matagalpa, le advirtieron sobre unas personas fuertemente armadas con Ak- 47 quienes estaban “escondidas detrás de los árboles a los dos lados” de la carretera hacia la cabecera municipal de Terrabona y vestían el tono tradicional que arropa la piel de los militares, pero  ante la confrontación gallarda del campesinado y pureza de manos, el grupo de la milicia nacional huyó

 “pude ver con mis propios ojos cómo ante la multitud de fieles que venían acompañándome y que se encontraban muy molestos y enardecidos por sentirse lastimados en su dignidad, con sus manos limpias y su propia humanidad prácticamente se enfrentaron a estos hombres que andaban vestidos del típico pinto militar, con fuerte armamento de AK-47 y apertrechados hasta los dientes de municiones y, ante la valentía del campesinado… (los armados) se desplazaron prácticamente huyendo de los campesinos y comenzaron a subir el cerrito que rodea la comunidad de La Joya” relató Álvarez

 Asimismo, catalogó de irresponsable y funesto no solo para su persona, sino para con la población, el que los armados se tomaran la molestia de ir hacia donde él se encontraba, porque había una multitud de personas presentes. También aseguró que a pesar del asedio, continuará con sus labores y giras pastorales en la Diócesis, porque “…yo nunca me he sentido amenazado ni amedrentado (…) y bueno el pueblo a uno le enseña también a no tener miedo, si el pueblo no tiene miedo, cómo vamos a tener miedo nosotros, el miedo paraliza, el miedo no es buen consejero, el pueblo ya no tiene miedo, perdió el miedo, y los nicaragüenses no debemos tener miedo”