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Mié, Sep 18, 2019

LA RADIO QUE SE VE, SE SIENTE Y SE ESCUCHA

Asombrados y molestos se mostraron los habitantes del anexo al barrio La Primavera al enterarse del hallazgo del cuerpo de la niña Diana Raquel Gutiérrez Hernández, de 12 años, dentro de un sumidero en construcción ubicado en la casa del autor de su crimen. La menor había desaparecido desde hace un año.

Víctor Moisés Ortiz Moraga, de 19 años, es el autor confeso del asesinato, al menos esa es la información previa que dieran agentes de la Policía a medios de comunicación.

Supuestamente el hombre contó del crimen un día que estaba ingiriendo licor y bajo los efectos de estupefacientes. Esa información llegó hasta el Distrito Seis de la Policía y de ahí mismo se empezó a investigar a Ortiz, quien fue capturado y tras interrogarlo confesó todo.

Así que este jueves a primera hora peritos de Criminalística e investigadores llegaron a la casa de Ortiz, ubicada a unas cuantas cuadras de donde habitaba la pequeña. El joven fue llevado para hacer la reconstrucción del asesinato.

Abuso y asesinato

Extraoficialmente se conoció que la niña había llegado a la casa de Ortiz el 25 de mayo del año pasado a pedir que la dejara utilizar la letrina, el hombre la dejó pasar y abusó de ella. Luego la mató y la tiró dentro de un hoyo donde estaban construyendo una letrina.

La niña había salido de la casa de su abuelita para ir a la de su mamá, ubicada aproximadamente a un kilómetro de distancia, así había denunciado su abuelita Nora Hernández Díaz en octubre del año pasado en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

“¿Será justo que un moclín así viva? Que haya matado a una niña, por unas ansias. ¡Es un depravado!… Llamaban a su madre por teléfono para decirle que en tal parte estaba su hija, le ‘cizañaban’ el corazón a su madre diciéndole que la chavalita se había ido con un hombre, ¡era una criatura de 11 (12) años! Aquí pasaba y caminaba todo odioso el hombre como que nada había sucedido… ¡Es un desgraciado que no merece vivir sinceramente! ¡Si ahorita saliera lo matamos!”, dijo una de las vecinas del barrio, quien estaba consternada por el crimen.

La Unidad de Búsqueda y Rescate tuvo que trabajar alrededor de tres horas para poder sacar el cuerpo de la niña, que estaba un metro y medio de profundidad en la letrina. Tuvieron que utilizar herramientas para destruir el concreto y luego sacar varios baldes de heces fecales hasta llegar al cuerpo, el que estaba desmembrado y envuelto en un plástico negro que le puso el criminal a la hora del asesinato.

Presuntamente varias partes del cuerpo aún están intactas, pero otras no, debido a todo el año que estuvo dentro de la letrina.La madre de la fallecida fue llevada al Instituto de Medicina Legal para que la reconociera.

Sin poder creerlo

Habitantes del barrio La Primavera contaron que cuando la niña se perdió en mayo de 2018, el sospechoso fue uno de los que se unió a la búsqueda en dicho lugar, junto a la familia de la pequeña.

Después de 12 meses de buscar a su hija, doña Ivette Fabiola Gutiérrez Hernández lloró desconsolada al enterarse que su niña estaba muerta en una letrina.Según los vecinos, la señora salía diario a vender verduras en la calle y lo que ganaba era para mantener a sus hijas, la niña ahora fallecida y otra más pequeña.

Periódico Hoy