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Vie, Sep 20, 2019

LA RADIO QUE SE VE, SE SIENTE Y SE ESCUCHA

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Artículo de Opinión El presidente de la república de Nicaragua, Daniel Ortega, a las 1:30 minutos de la tarde de éste sábado 21 de abril del 2018, tras tres días de protestas intensas por parte de la sociedad civil de Nicaragua, encabezadas principalmente por jóvenes estudiantes de las distintas universidades del país en todo los departamentos y, que han dejado como saldo muertos, heridos, baleados, encarcelados; medios de comunicación censurados al ser puestos fuera del aire, robo de equipos técnicos de transmisión,  periodistas ultrajados, golpeados en la cabeza hasta perder la memoria temporalmente; niños aterrados y familias enteras enlutadas por la muerte de un ser amado.

 Sangre de nicaragüenses…

 Protestas en contra de las reformas abruptas y descaradas del INSS para con el pueblo de éste país que, según el señor presidente, desde el primer día del mes de julio de éste corriente año 2018, los cotizantes activos deberán pagar un 7 por ciento más de la tasa porcentual que antes pagaban y, los ancianos ya jubilados, un 5 por ciento más -Reforma a la que casi todo el pueblo de Nicaragua entera se ha opuesto a través de manifestaciones en las calles y que la señora Murillo ha llamado “Minúsculos grupos de protestantes-. En transmisión en vivo, en cadena nacional e internacional -Todos los nicaragüenses que pagan servicio de señal televisiva de alguna compañía de cable, estuvieron obligados a ver la transmisión porque no hubo un solo canal sin la aparición del presidente-, acompañado de los jefes de la policía nacional, la señora Aminta Granera y, el jefe del ejército nacional del país, el señor Julio Avilés. Allí, también acompañado por su esposa y vice-presidente de la república de Nicaragua, jóvenes trabajadores del estado como Nazareth, originaria de la ciudad de Rivas, encargada de la promoción de INTUR central estuvo escuchando el extendido discurso del presidente con cara de funeral. No sé si por la demanda que le hace la conciencia patriótica que dice tener en sus redes sociales-Conciencia que no la dejaría estar allí si fuera real- o, porque no estaba en su municipio disfrutando de su fin de semana en su natal Rivas con sus familiares y amigos.

El presidente contó a manera de discurso todo lo malo que aconteció en los años 80s. Años en los que según él, se dieron los últimos enfrentamientos sangrientos en Nicaragua. -¿Y los de éstos días qué?- Más tarde, como si nunca lo fuese a hacer, se refirió a las protestas que han realizado los nicaragüenses, encabezados por jóvenes universitarios  éstos últimos tres días en todo el territorio nacional; bautizó a los indignados y atropellados jóvenes por las turbas de la juventud delincuencial que él mismo dirige como:  JÓVENES TRAFICANTES. Chavalos confundidos que andan armados en las calles sembrando el temor y alterando la paz que como “buen gobierno” les ha costado mucho establecer. ¡Por Dios Santo!

No sé si el señor Ortega es estúpido o se hace porque, el pueblo entero de Nicaragua se ha manifestado en contra de sus acciones de gobierno y, él, de muy ridículo sale en televisión afirmando que los delincuentes, vándalos, alterantes de la paz y nicaragüenses que hacen acciones no dignas del perdón de Dios, hacen espantar a los extranjeros que desean visitar al país como turistas con sus acciones.

La máxima autoridad de Nicaragua, la Nicaragua mía, no se refirió en ningún momento a las agresiones que la policía que él dirige; un montón de armados sin temor de Dios, asesinos, han matado cruelmente a jóvenes con sueños y una carrera universitaria en curso. Que han apagado la alegría de madres y familia en general de esos muchachos que protestaban pacíficamente por los ancianos, trabajadores activos y, los futuros cotizantes. Él no dijo que la policía robó descaradamente los víveres alimenticios y fármacos que los habitantes de los departamentos llevaban a la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería), la UPOLI (Universidad Politécnica de Nicaragua) y, la catedral de Managua para los baleados, heridos y estudiantes de medicina  que voluntariamente ocuparían para alimentar y atender a los osados jóvenes protestantes. Puntos geográficos en Managua que han servido como bastiones de refugio. Daniel no mencionó nada…

El discurso fue absurdo. La máxima esencia de la vil y cobarde mentira estaba en él. Lo único real que Daniel dijo, fue que lo que  quiere el pueblo con esas manifestaciones vandálicas-Eso no es cierto- es el poder y, en eso no se equivocó. Nicaragua entera lo quiere fuera, fuera de la presidencia y, me atrevo a decir que del país.

Fuera del poder de nuestra Nicaragua. Queremos fuera a Daniel Ortega y Rosario Murillo. También a sus secuaces.

Las protestas van a seguir hasta que entregues el poder o huyas como Somoza de Bayle.

Artículo de Opinión Por Periodista: Jemima Estrada.