La última de las hermanas jinotepinas dice adiós a la ciudad que la vio vivir.

Alberto Cano esteban.

Las “Hermanas Mena” de Jinotepe, nacieron para el trabajo y la vida entera la consagraron a ese empeño logrando establecer una de las primeras pulperías en la ciudad, de la que no hay un dato exacto, pero se mantuvo abierta por décadas enteras convirtiéndose en un punto de referencia, de donde fue el Banco Nicaragüense, (BANIC), ahora, (BANPRO), media cuadra al sur, en pleno centro de la ciudad, cuando Jinotepe, finalizaba donde fue la famosa gallera “La Zacatera” en la parte sur de la ciudad.

Doña, Adelita Cruz, recuerda que desde que tuvo razón, supo de la famosa pulpería que por una de las primeras tenía clientela de Jinotepe y fuera del municipio, mucha gente incluso venía hasta de Managua, a comprar en la época en que estaban en la normal los que formarían parte de aquella hermosa constelación de maestros nicaragüenses.

De hecho, casi todo “El Mundo”, decía en Jinotepe, “Anda donde las hermanas Mena”, porque sí en algo se distinguía el negocio, era en tener de todo un poco, desde alimentos, vestuario, rones finos, perfumería, bisuterías, hasta las golosinas para los chavalos, las famosas “Chibolas” que era un refresco propio del departamento de Carazo, telas, en fin, de todo…

Eran varios hermanos, doña, Adela, recuerda a dos varones, Luis y Carlos, pero las dos hermanas, doña Francisca Mena, o la “Chica Mena”, como todos la conocía y su inseparable hermana, doña, Aurora Mena Hernández, las que siempre vivieron y murieron juntas en la casa que también las vio nacer.

Doña Adelita, amiga, de ambas, recuerda que cuando existió escasez en los años 80, doña Chica Mena y doña Aurora, viajaban a Costa Rica y lograban abastecer la pulpería, que en esa década a pesar de las dificultades siguió teniendo el mismo prestigio.

La primera en fallecer, fue doña Francisca, el año pasado y hoy 12 de enero, fue sepultada doña Aurora, un nombre que como bien dijo el padre, Eliseo Hernández, recuerda, que Jesús, venció a la muerte y el nuevo sol que describe San Juan, es la resurrección, que es la esperanza del cristiano de que “La Muerte No Lo Acaba Todo”, porque ya doña, Aurora, fiel a su iglesia, a la virgen con el rezo del Santo Rosario, todas las tardes, vive ahora su propia pascua, resaltó el sacerdote.