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De acuerdo a un artículo de El Nuevo Diario en una entrevista realizada al escritor  Edgar Escobar este expresa que El Toro Huaco es una pieza folclórica propia de las fiestas patronales de Diriamba y su origen está vinculado a una leyenda que se llama “El cacaste”.

“En primer lugar debo decir que el baile tiene que ver con las creencias que rodean al toro como representante de la fuerza bruta. Asimismo, en tiempos de la colonia hubo un sistema de imposición que subyugaba al aborigen y por alguna suerte nuestros antepasados se robaban el ganado de los españoles para alimentarse”, señal en dicha entrevista.

En alusión a la leyenda referida por Escobar Barba, una vez que se cometía el abigeato, los huesos de las reses quedaban esparcidos por los caminos, asimismo, manifestó que se piensa que no robaban ganado solo para saciar el hambre, sino porque también creían en un poder sagrado del animal y por ello realizaban rituales nocturnos y devoraban su carne en busca de ese poder. “Según la leyenda, el cacaste cobraba vida y se le veía que por las cuencas echaba gusanos, este fantasma del animal correteaba a los transeúntes nocturnos y hacía que lo montaran, ante estos acontecimientos un chamán era el único que podía calmar el ímpetu de la aparición”, señaló el escritor.

Por su parte, el estudioso y maestro de la danza nicaragüense, Ronald Abud Vivas, dijo que según la versión de Udiel Mendieta, en el sitio llamado El Plumaje guardaban el ganado de San Sebastián y para evitar abigeo inventaron la historia de que un cacaste cobraba vida para asustar a quienes pasaran por el sitio.