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Sáb, Sep 21, 2019

LA RADIO QUE SE VE, SE SIENTE Y SE ESCUCHA

La familia no acaba de entender las razones que llevaron a Moisés García Martínez a matar a la madre de su hijo y después quitarse la vida.

Lo conocían como un tipo violento, que empeoraba cuando ingería licor. Sabían que la maltrataba, que la muchacha a veces se quejaba de su mal vivir, pero nunca pensaron que sería capaz de causar semejante tragedia.

Todo fue tan rápido que a los vecinos no les dio tiempo de reaccionar y cuando la familia llegó a la vivienda, solo pudieron sacar a los niños que lloraban al ver aquel cuadro espantoso.  El disparo rompió el silencio y la paz a la que están acostumbrados los pobladores de la comarca El Jícaro, municipio de San Juan de Cinco Pinos, departamento de Chinandega, en el occidente del país.

Disparo a la cabeza

La versión preliminar señalaba, hasta el cierre de esta edición, que Keylling García Ordóñez, de 27 años, recibió un disparo directo a la cabeza en su casa a eso de la una de la tarde.  Quien lo ejecutó fue su compañero de vida de 33 años, Moisés García Martínez, quien además era su pariente (primo en segundo grado).

Aparentemente, García Martínez se dispara en la sien al ver a García Ordóñez desplomarse por el primero disparo y ver como en segundos su cuerpo se vio sobre un charco de sangre. El disparo que se dio él, lo mató al instante, en tanto Keylling aún tenía signos vitales cuando llegaron a asistirla.

El hecho sangriento ocurrió después del mediodía del miércoles. Keylling fue ingresada a las 4:00 de la tarde a sala de emergencia del Hospital General España.  Dada la gravedad de su estado, la mañana de ayer fue trasladada al Hospital Lenín Fonseca, de Managua. Algunas horas después fue declarada con muerte cerebral y hasta la tarde, la familia pedía mantenerla conectada al ventilador de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del centro asistencial.

Disparo letal

Extraoficialmente se conoció que el arma utilizada por García Martínez era una calibre corto, pero no fue posible tener mayores detalles. Sí se informó que la bala que mató a Keylling le perforó el cerebro y le fracturó el cráneo. Parte de la masa encefálica fue encontrada en el lugar donde ocurrió la agresión.

“Salvarse sería un milagro. Nos dicen que respira por los aparatos, solo un milagro la regresaría con nosotros”, dijo Esmelda García, hermana de la víctima. Otra pariente refirió que la infortunada fue sorprendida por su agresor cuando con un brazo cargaba al hijo de ambos y con el otro, un balde de agua.

“Ella andaba trayendo agua para preparar la comida”, aseguró el familiar, quien dijo que el balazo que recibió fue frontal.  La policía de este municipio, que realizó las pesquisas, permitió que los familiares recogieran el cadáver del victimario a las 2:00 de la madrugada de ayer. Lo que se conoció de él, es que había llegado a San Juan de Cinco Pinos hace tres años, proveniente de Costa Rica.

Es casi el mismo tiempo que le atribuyen a la relación que tenía con Keylling, a quien conoció con los niños mayores, uno de ocho años y otro de tres.  Con Keylling, él había procreado el último de sus hijos, que tiene siete meses de edad. Los vecinos aseguran que la muchacha sufría maltrato.

“Había violencia doméstica, ella callaba parte de lo que vivía, no lo compartía con la familia ni con nadie”, confió un vecino que por respeto al drama familiar pide no ser identificado.  Keylling era una madre dedicada a la casa y a sus hijos. Quienes la conocieron lamentaron su muerte en las vísperas del día que se celebra a la madre nicaragüense. “Es una tragedia”, dijeron.

Periódico Hoy