Varios niños entregaron dos regalos a Francisco: una estola de sacerdote hecha a mano y bordada por una cooperativa del barrio, que se puso de inmediato, y una pintura de la figura de la Virgen en la iglesia local, restaurada hace poco.

El papa Francisco enfocó su visita de un día a la acaudalada ciudad italiana de Milán el sábado en aquellos marginados por la sociedad, visitando familias en un proyecto de vivienda y exhortando al clero a llegar hasta las periferias.

El itinerario papal fue un reflejo de su postura de que las periferias ofrecen una visión más precisa de la realidad que los cuidados y prósperos centros de ciudad. El papa dijo a miles de fieles reunidos en el lugar que es importante para la Iglesia católica romana "no quedarse en el centro a esperar, sino ir hacia todo el mundo, en la periferia, ir también hacia los no cristianos y no creyentes".

Posteriormente, en el gran Duomo en el centro de la ciudad, exhortó a religiosos y religiosas que lleven su misión a las periferias "para reencender la esperanza que ha sido apagada y minada por una sociedad que se ha vuelto insensible al dolor ajeno".

"En nuestra fragilidad como congregación, podemos volvernos más atentos a las muchas fragilidades que nos rodean y transformarlas en una bendición", añadió. El Papa Francisco sostiene una imagen enmarcada de la Virgen durante su visita al barrio Forlanini de Milán conocido como Case Bianche como parte de su visita pastoral de un día a Monza y Milán, la segunda ciudad más grande de Italia, el sábado 25 de marzo , 2017.

La visita a la diócesis católica más grande del mundo, con más de 5 millones de fieles, marcó el comienzo de las visitas pastorales regulares del pontífice después de una pausa de un año por los compromisos en Roma por el Jubileo de la Merced.

Durante un intenso día, el papa atravesó la ciudad varias veces, incluyendo el norte de Milán, donde ofreció una misa abierta para un millón de fieles. En las viviendas subvencionadas en los límites de la capital financiera y de la moda italiana viven más de mil personas, incluidos ancianos y extranjeros que viven en los márgenes de la sociedad.

El papa hizo visitas privadas a tres familias, una pareja en la cincuentena con problemas de salud, otra pareja de octogenarios enfermos y una tercera familia procedente de Marruecos, que enseña árabe. Francisco dijo que la presencia de la Virgen para recibirle en Milán le recordaba a su infancia con sus amigos, "cuando volvíamos de la escuela y allí estaban nuestras madres para recibirnos en la puerta".

Como siempre, el papa mantuvo una presencia sencilla durante la visita, e incluso en un momento entró en un baño temporal mientras visitaba el proyecto de viviendas Forlanini. Antes de marcharse, se tomó un tiempo para estrechar manos y firmar autógrafos a los fieles, que le hacían fotos con sus celulares.

La siguiente parada de Francisco fue una bendición en la catedral gótica del Duomo, sede del cardenal Angelo Scola, considerado como su principal rival para el papado. Se trata de la quinta visita papal a Milán, la parroquia más populosa del mundo con 5 millones de fieles, incluidas dos del papa Juan Pablo II y una de Benedicto XVI.

VOA